martes, 21 de mayo de 2013

Libra- Claudia Marzoratti- 4to A

LIBRA


Libra es una Constelación zodiacal (el sol pasa por ella el 21 de Septiembre) con un tamaño de 538º cuadrados y que es conocida desde la antigüedad. Los griegos la llamaban Chelai, que significa "pinzas", mientras que los árabes la conocían como Al-Zubana y los romanos como Libra, denominación por la que se le conoce actualmente. Los nombres de sus estrellas provienen del árabe y hacen referencia al escorpión, ya que la consideraban como una continuación de dicha constelación. 

¿Cómo es el signo Libra?
La balanza, el símbolo de Libra, nos dice mucho sobre este signo. El símbolo está compuesto de dos platillos indicando que en cualquier relación ve las cosas en forma de polaridad. Puede ser que un plato pese más que el otro.
En una balanza, el fiel, nos indica el camino verdadero que se ha de tomar, pues está situado en el mismo centro cuando los platillos sostienen igual peso. El signo Libra busca un sentido de justicia y lo intenta hacer con elegancia y diplomacia pero puede usarlos para salirse con la suya y perder de vista la equidad.
El signo Libra ha de centrarse en la calidad y no pesar la cantidad. Otras formas de desequilibrio pueden ser dejarse influir por el tú y perder el propio centro.
Ese sentido de justicia, la función primordial del signo, requiere tanto estar dispuesto a evaluar lo implicado como a tomar una decisión. Una decisión requiere tomar una actitud dinámica, es un signo cardinal, ante lo que ha de decidir.
Tampoco ha de tomar el camino más fácil, sino una visión nueva para un nuevo desarrollo. Esa visión repercute en su evolución como persona, ya que a través de sus relaciones creará algo nuevo.
Mitos de sobre la balanza de Libra:
 
Con su titilante balanza fija en el cielo de color azul terciopelo, Libra es el único singo del zodíaco que está simbolizado por un objeto físico, construido por le hombre. Es un principio cabría de pensar: que extraño es
 que un objeto mecánico sea el símbolo de un signo regido por el planeta Venus, tan elegante y diplomático.
   Sin embargo, la imagen de la balanza materializa perfectamente el concepto del equilibrio de fuerzas que actúan en el equinoccio de otoño, cuando el día y la noche tienen exactamente el mismo número de horas. Libra rige la séptima casa natural del horóscopo, y la balanza resume perfectamente la sensibilidad de este signo para el toma y daca presente en todo tipo de relaciones. Al fin y al cabo, una balanza mecánica es un instrumento de precisión, y Libra se considera un signo frío, intelectual y estético. De un erostismo menos físico que el de Tauro y menos emocional que el de un signo de agua como Piscis, Libra tiene más que ver con la idealización clásica de la belleza.
   También se esfuerza por equilibrar el mundo real del materialismo con el mundo interior de la espiritualidad, los dos eternos contrarios. Al ser tan sociable, es consciente en particular de las consecuencias de sus actos, pues para cuando la rueda del horóscopo llega al séptimo signo, el hombre ha salido de sí mismo y es consciente de otra persona significativa para él cuyas necesidades y deseos también debe ser tenidos en cuenta. A través de los demás nos conocemos mejor a nosotros mismos, y así, Libra cristaliza este concepto de la relación; toda clase de asociaciones serias y que impliquen un compromiso serán de enorme importancia para este signo.
  El símbolo de la balanza tenía un significado muy sagrado para los egipcios. Sabemos que creían que cuando una persona moría, la diosa de la justicia, Maat, colocaba el alma humana en un plato de su balanza y una pluma en el otro. Si el alma inclinaba la balanza, aunque fuera muy levemente, se la consideraba no preparada para pasar a la otra vida. Tenía que reencarnarse, con la esperanza de que la persona pudiera demostrar haber evolucionado lo suficiente para librarse del "peso" extra de su alma y prepararse para la otra vida.
  Los egipcios fueron los primeros de la Antigüedad que reconocieron a Libra como una constelación en sí misma. Cuando el zodiaco se encontraba en fase de formación, no se conocía a Libra, ya que el zodiaco babilonio tenía sólo once signos. En aquella época, Libra formaba parte de las pinzas de Escorpio. los griegos vieron ese mismo grupo de estrellas en forma de balanza sostenida por la diosa de la justicia, Astera, pero asociaron a esta con Virgo.
   Los egipcios se dieron cuenta de que el bello grupo de estrellas de Libra se elevaba sobre el horizonte en el cielo nocturno de la primavera, de modo que asociaron a Libra con el niño del Año Nuevo denominado Niño Divino o Chonsu (para los egipcios el inicio de la primavera marcaba el comienzo del año, y no el 1 de enero). Tal como ya dijimos en la parte dedicada a  Aries, la primavera coincidía con la constelación de Aries porque era la que entonces se elevaba sobre el horizonte al amanecer. Libra, signo opuesto a Aries por caer seis meses después, ascendía sobre el horizonte cada anochecer, exactamente doce horas más tarde, a la puesta de sol.





Claudia Marzoratti- 4to A

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